Panorama

LA PLANA II
TORRELLÓ DEL BOVEROT INFO

Poblado fortificado junto al río Mijares con más de 1.000 años de ocupación.

El Torrelló es un poblado localizado en la parte izquierda del río Mijares, que se extiende 1.700 metros cuadrados en la terraza superior de su cauce. Este yacimiento se ubica entre otros dos asentamientos arqueológicos bastante conocidos, el Torrelló de Onda y Vinarragell, que se desarrollan más o menos en la misma época. En el Torrelló del Boverot se han documentado distintos periodos de ocupación, variados sistemas de construcción y una relevante cantidad de material que demuestra el aprovechamiento de las materias primas presentes en el territorio: hueso, piedra, marfil, conchas marinas y arcilla.

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Hallazgos
Doc. arqueológica
Geomática
Por eso, el Torrelló se define como un pequeño oppidum1 protegido por una gran muralla que perdura por casi un milenio en la zona más al norte y de forma natural en el lado sur.

Historia de las excavaciones

Las primeras excavaciones empezaron a finales de los años 80 bajo la dirección de Gerardo Clausell, actual director del Museo de Almassora, quien a través de la revista La Murà dio a conocer en 1997 los resultados de su investigación. En la parte noroeste se halló, junto a una torre circular, un lote de material datable entre el Bronce Medio y el Bronce Tardío que incluye una cazuela carenada y una viga de madera carbonizada, de la que se extrajeron muestras para determinar la cronologìa y averiguar qué tipo de árbol fue empleado en la construcción de los edificios. En las campañas de 1993 y 1994, la investigación de una necrópolis descubrió 25 enterramientos, entre tumbas, restos de incineraciones y una serie de objetos de diversas épocas: fenicios, ibéricos y, sobre todo, medievales. En 1995 se consolidaron las estructuras existentes, documentándose sus fases de construcción.
 
 
Finalmente, durante la excavación de 2001 se documentó una habitación de la época del Ibérico Final y, por debajo de ésta, las fases prehistóricas. De hecho, la fase más representativa en el Torrelló es el momento final del Bronce, del que se conservan estructuras o habitaciones de tipo absidal2 con paredes interiores enlucidas3, un hogar de forma circular y diferentes fragmentos de cerámicas, lo que documenta su habitabilidad. También fuera de esta vivienda se hallaron otros utensilios como una punta de flecha de bronce y un cuerno o candil de ciervo. En toda la zona se identificaron varios niveles de ocupación, pero el conocimiento espacial general era difícil de determinar debido a la superposición de las habitaciones superiores ya existentes.

El primer asentamiento se creó en un momento avanzado del Bronce Medio y constaba de varias cabañas protegidas por una muralla de dos metros de altura

Hipótesis histórica

Probablemente, en un momento avanzado del Bronce Medio se creó el primer asentamiento del Torrelló, que se extendió en una zona plana sobre un escarpe rocoso de una terraza fluvial. Estaba constituido por cabañas o estancias, protegido por una muralla de cerca de dos metros de altura en la parte norte y de forma natural en el lado sur. Gracias al material hallado y los diferentes estudios realizados se puede proponer una datación alrededor del año 1000 a.n.e. En la época final del Bronce, en torno al 680-670 a.n.e., está documentado un cambio no sólo estructural por la presencia de habitaciones (hab. 5-7) con desarrollo rectangular o cuadrangular, paredes enlucidas en la parte interna y una orientación de las viviendas en dirección Norte-Sur, sino también una nueva influencia oriental en el material hallado, con la aparición de las primeras piezas fenicio-occidentales. Se trata de ejemplares de ánforas de saco4 y muchas otras piezas completas, junto con algunas labradas a mano. Entre éstas hay que destacar una pieza peculiar y de gran calidad: una taza polípoda5, que se apoya sobre cuatro pies, elaborada y decorada a mano antes de ser cocida. Son cerámicas con decoraciones características del estilo campaniforme6, que comienza a partir del Bronce Antiguo con alguna perduración cronológica más antigua. En el caso del Torrelló se encuentra en un contexto de mediados del siglo VIII a.n.e., lo que indica que es de procedencia foránea y formaba parte de una vajilla especial. El hallazgo de muchos contenedores casi completos ha llevado a los arqueólogos a pensar en un repentino abandono del poblado debido a una inestabilidad militar en el área, lo que justificaría las presencias in situ. Esta mezcla de material local y fenicio puede señalar un momento histórico (en torno al 600 a.n.e.) de convivencia entre las gentes autóctonas y los nuevos comerciantes que van llegando, probablemente a través del delta del Mijares, algunos de los cuales se establecen en el poblado. No parece ser algo ocasional, sino que a medida que va transcurriendo el tiempo el asentamiento se va incrementando y, como consecuencia, aumenta el número de hallazgos de piezas cerámicas enteras. 

 La fase más representativa del Torrelló es la etapa final del Bronce, periodo del que se conservan habitaciones, un hogar circular y fragmentos de cerámicas, lo que demuestra que fue habitado

En las viviendas de esta fase, la actividad del hombre está bien documentada. De hecho, se han encontrado restos de hogares de forma circular, de dos tipologías diferentes: una que hace directamente el fuego en el suelo, con carbones y cenizas, y otra en la que se nota una preparación más articulada con capas de barro y paja. Por otro lado, son muy interesantes los restos de metales hallados en el yacimiento, como la punta de Palmela, el hacha de piedra pulida con sección longitudinal elíptica y otros fragmentos de bronce amortizados, resultado de la fusión y el trabajo del metal. Este dato es interesante porque sugiere que algunas de las estructuras encontradas podrían ser hornos para la fundición de los metales, aunque no hay restos de crisoles o moldes que confirmen esta hipótesis.

Se ha descubierto una necrópolis con 25 enterramientos, entre tumbas y restos de incineraciones, además de una serie de objetos fenicios, ibéricos y, sobre todo, medievales

Zona de enterramiento

A 300 metros del poblado se ha identificado una zona de enterramiento situada sobre una terraza superior del río Mijares y en dirección noroeste respecto al yacimiento. El descubrimiento de la necrópolis fue del todo fortuito debido a la roturación parcial de esa parcela, lo que favoreció la aparición de restos cerámicos ocultos hasta el momento. Así que el equipo de investigación, una vez recogido el material superficial, decidió llevar a cabo unos cuantos sondeos para documentar científicamente el área. Aunque no se ha registrado ningún ustrinum7, sí que se documentaron bastantes tumbas en las que se depositaron varios enterramientos, por un total de 25, algunas individuales y otra singular con tres personas en la misma urna. Estos contenedores habían sido depositadas en un agujero de la roca. Este hoyo, de forma más o menos circular y creado expresamente para su utilización como depósito funerario, tenía las medidas justas.

Escarabeo de piedra rojiza en impecable estado

 Otra curiosidad es el hallazgo de un pequeño escarabeo8 en perfecto estado de conservación en la misma parcela, en la que el terreno ha sido removido muchas veces por el arado, de tal manera que los objetos arqueológicos encontrados no están en el lugar de origen. La pieza está elaborada en piedra, probablemente cornalina rojiza, con una perforación en sus extremos para poderla engarzar. En la cara externa se aprecian las distintas partes del cuerpo del escarabajo, mientras que en el reverso se observa en vertical la figura de un guerrero desnudo que marcha hacia la izquierda y lleva consigo un escudo redondo y una lanza. Según el historiador Josep Padró, quizás es de fabricación etrusca entre finales del siglo V y comienzos del IV. Es cierto que se trata de un objeto que habitualmente se suele encontrar en lugares sacros, en espacios dedicados a la muerte y la veneración de los antepasados.
 
 

 A partir del siglo VII a.n.e. se produjo la convivencia de gentes autóctonas y nuevos comerciantes que fueron llegando a través del delta del río, lo que explica la mezcla de material local y fenicio

A las diferentes campañas de excavación del yacimiento han seguido estudios específicos sobre la magnitud del material encontrado, como los análisis arqueométricos9 y paleocarpológicos10. Con los primeros se ha logrado determinar qué materias primas fueron empleadas para la producción de la cerámica. Los investigadores seleccionaron y analizaron muestras de las pastas cerámicas más representativas y lo mismo hicieron con muestras de las arcillas naturales extraídas de un yacimiento situado entre el Torrelló de Almassora y el de Onda, y después las compararon con los datos arqueométricos obtenidos. De este trabajo se desprende que hay cerámica local y otra procedente de intercambios comerciales directos o a través de gente foránea, como por ejemplo la ya citada taza polípoda.
 
Mientras, con los análisis paleocarpológicos se determina cuál era la alimentación de los habitantes del poblado. Para averiguarlo se recogió un muestreo de sedimento datable, por el material arqueológico aparecido, entre el final del siglo VIII y el inicio del VI. Se trata de una concentración de frutos y semillas que demuestran el consumo sobre todo de cereales (dos tipos de trigo, avena, cebada y mijo) y, además, lentejas, bellotas y restos de vid.
 

1 Oppidum: Significa “plaza fuerte” y hace referencia a un asentamiento fortificado situado en una colina o meseta.2 Absidal: Estructura articulada por dos paredes paralelas que se juntan mediante un muro semicircular por un lado y con pared rectangular por el otro.3 Enlucidas: Recubierta por una capa de barro amasado.
4 Ánforas de saco: Tipología de ánfora fenicia.
5 Polípoda: Término genérico que define aquellas formas cerámicas que tienen más de tres pies.6 Campaniforme: Manifestación arqueológica caracterizada por la utilización de cerámica en forma de campana invertida. Ocuparía un periodo cronológico relativamente restringido, aproximadamente entre el 2700-2600 y el 2000 a.n.e.

7 Ustrinum: Zona reservada para el rito de la incineración.
8 Escarabeo: Piedra tallada en forma de escarabajo sagrado que servía de amuleto o adorno en el Egipto faraónico, utilizado como amuleto que le protegía de las enfermedades y la muerte.9 Arqueometría: disciplina científica que emplea métodos físicos o químicos para los estudios arqueológicos con el objetivo de datar los objetos y vestigios de los yacimientos, determinar sus propiedades físicas y químicas, su origen, etc.10 Paleocarpología: disciplina científica que estudia las semillas y los frutos encontrados en los yacimientos arqueológicos.

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SIAP. Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas. Diputación de Castellón siap@dipcas.es | © Los autores
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