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LLOMA COMUNA INFO

Un paisaje con mucha historia

La Lloma Comuna es un poblado fortificado que se halla en el municipio de Castellfort (Castellón), en la comarca de Els Ports. Ocupa una superficie de 6.000 m2 a 1.295 m de altura en el extremo occidental del paraje conocido como Les Llomes de Folch. Los trabajos en el yacimiento han consistido en dos campañas arqueológicas y una fase de conservación de las estructuras. Estas intervenciones se centraron sobre todo en la zona sur de la Lloma y gracias a ellas se evidenciaron varios paramentos defensivos que permitieron demostrar cuál fue el principal rol de este asentamiento y cómo era la organización urbana de su poblado.

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Doc. arqueológica
Geomática

Ante las inminentes obras para realizar los parques eólicos, durante el 2005 comenzaron las primeras prospecciones sistemáticas de la zona. De forma general se documentó la existencia del trazado fortificado, la presencia de una torre en el sector sur, las estructuras asociadas con el poblado y finalmente, a poca distancia del mismo, un conjunto inédito correspondiente a un espacio sepulcral. En 2006 se iniciaron nuevos trabajos de investigación abarcando toda el área y a través de 26 sondeos manuales se determinó el marco cronológico de ocupación en la Lloma. Utilizando las informaciones proporcionadas por la cerámica hallada en cada sondeo así como su relación con los restos murarios encontrados, se identificaron dos procesos de formación del poblado. El primero arranca durante el periodo del Hierro Antiguo (s.VII a.n.e.) y el segundo, correspondiente a la zona sur del asentamiento, durante la época ibérica

La Lloma Comuna ocupa una superficie de 6.000 m2 a 1.295 m de altura en la comarca de Els Ports

El sistema defensivo está delimitado al este y al oeste de la Lloma Comuna por dos grandes líneas de muralla que protegía de alguna manera su hábitat. En algunos de los sondeos efectuados salieron a la luz tramos de este perímetro y se documentaron restos de estructuras y espacios habitacionales ubicados en la parte interior del yacimiento; otros relacionados con la muralla y un bastión curvilíneo denominado Torre Sur. En el 2009, las labores arqueológicas se centraron en la parte sur del yacimiento y revelaron un sistema urbano muy articulado y subdividido en dos sectores: uno más al este, con una disposición paralela a la muralla a la que se adosa y donde la mayoría del material hallado pertenece a la época del Hierro Antiguo. El otro sector está constituido por un tejido urbano más irregular dispuesto en torno a la Torre Sur y en él se encontraron restos cerámicos de la época ibérica.

Las murallas

Mediante los sondeos y excavaciones realizadas se evidenció el perímetro del poblado y su estructura defensiva. Las murallas siguen una orientación N-S, con anchura variable entre 2-3 metros y los muros están realizados de manera irregular con lajas y piedras de diferente tamaño. Se observa cierta diferencia de construcción entre el paramento externo y el interior —que parece mantenerse en un mejor estado de conservación—. La orientación divergente de los dos lienzos crea un recinto fortificado con planta trapezoidal que se va cerrando a medida que desciende hacia el sur. En la parte mediana de estas murallas se ha detectado una pequeña interrupción, lo que podría conducir a la hipótesis de la existencia de un sistema de acceso de puertas frontales aparentemente afectado por la vía pecuaria que recorre el yacimiento de este a oeste. Este hecho ha sido corroborado por la documentación de dos antemurales (justo en correspondencia con estas aberturas) construidos en el mismo momento que la muralla.  

La Torre Sur

Como hemos visto, en la época ibérica se produce una fase de remodelación del poblado y de su sistema defensivo hacia la vertiente meridional aunque se siguen aprovechando los tramos del cerco como principal forma de defensa. Añadieron una torre de planta ovalada (90 m2) con mampostería de gran y mediano tamaño que se distribuye en dos anillos murales paralelos. El estudio realizado muestra cómo su edificación se produjo en dos fases diferentes. Posiblemente, durante el periodo del Hierro Antiguo o en los primeros momentos de la época ibérica, se empieza a levantar una Casa Torre. Posteriormente, se documenta una fase de integración de esta estructura con la trama urbana ibérica y su conexión con el trazado sureste de la muralla, lo que confirma aún más su función estratégica defensiva del control de este acceso. Fue un cambio muy ventajoso que favoreció la protección del camino de la entrada.

Poblado con dos fases de ocupación: Hierro Antiguo e Ibérico Pleno

Esta tesis está corroborada por el análisis del material cerámico hallado en los diferentes rellenos. Se trata principalmente de fragmentos hechos a torno y datados entre los siglos V y III a.n.e. (Ibérico Pleno y momento de reocupación del espacio).

Espacio del hábitat

Tras un atento análisis de la distribución espacial de la zona este, se puede decir que la edificación de estas murallas está muy relacionada con el momento inicial de creación del poblado durante el periodo del Hierro I. De hecho, llama la atención que durante esta época se realizaran estructuras adosadas perpendicularmente a un tramo de la cinta muraria. Esto indica que el espacio se distribuye según una organización radial y periférica donde se prefiere optimizar las zonas perimetrales y fortificadas dejando libre la parte central del poblado. Parte de este primer tramo urbano se destruye y transforma durante la segunda fase (Ibérico Antiguo) y se prolonga hasta la época iberoromana. Se diferencia porque la distribución del espacio es muy irregular —dado que aprovechan los desniveles de la roca— y además, su complejidad evidencia una cierta evolución edificativa.
Dentro del espacio del hábitat de la Edad del Hierro hay un par de elementos que merece la pena mencionar. En primer lugar, el hallazgo de un enterramiento infantil asociado a un ritual funerario ceremonial. Se caracteriza por el depósito del cadáver de un recién nacido entre 2 y 6 meses que fue colocado debajo de un pavimento de losetas al lado de una pared y directamente sobre el suelo. En segundo, el descubrimiento de un posible sacrificio funcional dada la presencia de un fragmento de ovicáprido por debajo de la muralla perimetral y que, según los investigadores, tendría que ver con un ritual celebrado por la fundación del poblado. Los espacios y los departamentos localizados presentan diferencias sustanciales dependiendo de la zona descubierta y también de su funcionalidad. Por ejemplo, está documentado un espacio destinado a un granero situado en posición sobreelevada junto al acceso oeste del yacimiento.   

Necrópolis

En la parte norte del poblado se realizaron varios sondeos que sacaron a la luz restos de una necrópolis. Se documentó la planta de dos túmulos con cista (cuadrangulares de lajas clavadas en la parte central) situados a una distancia de ocho metros el uno del otro. En el sedimento que cubría la primera, se hallaron restos de un individuo incinerado con un pequeño ajuar y partes de otro inhumado. En la segunda se encontró un individuo adulto incinerado junto con restos de material. A poca distancia del túmulo también se identificó una fosa donde estaba depositado un difunto inhumado en estado muy alterado. Además, en la parte sudoeste de la necrópolis, hay evidencias de una tercera construcción sepulcral ya que apareció otro túmulo cuyo relleno estaba compuesto por restos incinerados.

Asentamiento fortificado por un sistema defensivo compuesto por dos lienzos de murallas y una Torre que lo protegían en su perímetro

Tras un análisis más detallado de todos los restos óseos se puede concluir que correspondían a unos 3 o 6 individuos (cada uno asociado con su rito y espacio sepulcral). Según los investigadores, esta necrópolis tiene una fuerte relación con el poblado fortificado pero habría que profundizar en el tema y sobre todo en la cronología de los diferentes ritos documentados. Según el material cerámico hallado, la datación de su uso se ubica en un momento del Bronce Final-Campos de Urnas1 y por su proximidad tan reducida con el yacimiento, nos hace pensar que hay una coetaneidad entre ambos espacios, al menos durante la Edad del Hierro Antiguo.

Restos cerámicos  

Como hemos visto, la cerámica encontrada jugó un papel muy importante en la determinación de los procesos de ocupación de la Lloma. Este material abarca la época del Hierro I ( siglo VII a.n.e. ) y el Ibérico Pleno (siglos V y III a.n.e ).
En su mayoría se trata de restos de cerámica hecha a mano y elaborada con arcilla local. Hablamos fundamentalmente de contenedores de tamaño grande o mediano donde muchos presentan decoraciones simples y otros más complejas. Hay algunas formas abiertas (fuentes y cuencos que tienen algunas decoraciones con impresiones circulares en los bordes). También aparecieron grupos de vasos realizados a torno, de tamaño mediano o grande que corresponden a tinajas, tinajillas y orzas que presentan motivos decorativos pintados. Por último, destacan unos restos de ánfora ibérica pintada y los de una pátera2 y un oinóchoe3. Aparte de algunos fragmentos de la época romana situados en un marco temporal entre el siglo II y I a.n.e., no hay cerámica de importación

Restos metálicos

Finalmente, constatamos la presencia de restos metálicos en un estado de conservación muy deteriorado. Se encontraron numerosos objetos en bronce: eslabones, láminas, fragmentos de brazalete, fíbulas, colgantes y agujas. Otros de hierro: clavos, remaches, cuchillos, punzones, puntas, un hacha, una pequeña hoz, una azada con argolla y un peso de hierro macizo.  
También destacamos el hallazgo de algunos utensilios en piedra como diversos molinos de vaivén, molinos rotativos y piedras de afilar, además de dos ídolos, una fusayola hecha con una epífisis y una aguja de ojo.

A poca distancia del conjunto se descubrió una necrópolis con dos tipos de rituales funerarios

1Campos de Urnas: Cultura difundida en Europa entre el final de la Edad del Bronce y principios de la  Edad del Hierro caracterizada por un nuevo ritual funerario: la incineración de los difuntos y su depósito dentro de urnas cerámicas.2Pátera: Plato de poco fondo de la época romana. Se usaba durante los ritos de sacrificios.3Oinochoe: Procede del término griego oinochòe que significa verter vino. Definición utilizada para designar un contenedor de líquidos como puede ser una jarra o un cántaro. Su cronología abarca los siglos VIII a principios del VI a.n.e.

 

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